Cortar, escribir, abrir o cerrar botes… la motricidad fina está detrás de casi todas las acciones cotidianas. Su desarrollo es clave durante la infancia, cuando los niños fortalecen la coordinación y el control de sus manos, y es fundamental para el desarrollo cognitivo, físico y psicológico.
Durante los meses fríos, podemos aprovechar el calor del hogar para proponer juegos y actividades que pongan en marcha los músculos de sus manitas (¡y también de sus pies!).
¿Por qué trabajar la motricidad fina en invierno?
¿Hay alguna estación en la que dejemos de practicarla? La respuesta debería ser NO.
Lo he mencionado al inicio de este post y lo vuelvo a recalcar. La motricidad fina, la estimulación de las manitas, está en la mayoría de las acciones que hacemos a diario. No obstante, realizar actividades guiadas nos permite trabajar aspectos concretos que queramos reforzar de la motricidad de los peques, y adaptarla a la estación en la que nos encontramos ayuda a contextualizar y conectarnos con el mundo que nos rodea.
Como, aparte, hace mal tiempo y frío fuera, pasamos más tiempo entre paredes. Cuando esto pasa, sentimos la necesidad de proveer entretenimiento para ellos, buscando alternativas fáciles como ponerles vídeos, dibujos o películas. Y hay veces que no tendremos más remedio. No nos quedará tiempo ni energía para pensar, preparar y supervisar actividades, pero otras muchas veces, seguro que sí. Para esos momentos, tener a mano unas actividades que nos alejan de pantallas, va a resultar muy beneficioso para el desarrollo cognitivo y emocional del peque.
Otra razón, que viene de la mano de la anterior, es que, al pasar más tiempo en interiores, los peques tienen mucha energía no gestionada. Menos tiempo en el parque y corriendo al aire libre lleva a comportamientos no deseados y aburrimiento cuando toca estar en casa tirados en el sofá viendo tele o tablet el resto de la tarde. Si planeamos actividades que son mentalmente complejas y estimulantes, que motivan e ilusionan a los niños y que, además son algo novedosas para ellos, ayudaremos a que gestionen un poquito mejor ese extra de energía [1, 2, 3].
Y, finalmente, deberíamos trabajar la motricidad fina en invierno, y en cualquier otra estación, por todos los beneficios motores, cognitivos, sociales y emocionales que van a aportarles. En otros posts ya he hablado sobre esto, y para no repetirme, te dejo el enlace de algunos de ellos:
- Motricidad fina en verano. ¡Guárdatelo para cuando llegue el buen tiempo!
- 10 actividades para estimular las manos de los niños.
Hoy nos centramos en ideas sencillas y divertidas para practicarla cuando fuera hace demasiado frío para salir, aunque, evidentemente, también te prepararé un post para la motricidad fina y gruesa en el exterior en invierno.
Destreza / Aislamiento de dedos
Se refiere a la capacidad de mover uno o dos dedos de forma independiente, mientras que los demás permanecen inmóviles. Algunas actividades para ejercitar esta habilidad serían los siguientes.
Canciones de dedo de invierno
Esta es una actividad comodín. Es muy sencillo de preparar y va a conseguir atrapar la atención de los peques muy fácilmente. Cantar y bailar con los deditos es una buena forma de darle un plus de estimulación a esta parte del cuerpo. Cuantas más acciones con movimientos distintos, mejor. Obviamente, tendremos que aprendernos las canciones primero y, probablemente necesitemos ver el vídeo y añadir tiempo de pantalla. Pero, en cuanto tú o el niño os la sepáis, recomiendo apagar el dispositivo y disfrutar del tiempo sin pantallas.
Te dejo dos canciones en inglés y dos en español. Las última me gusta especialmente porque usa la plastilina para “bailar” con los deditos, dando un poquito de resistencia a nuestros movimientos.
- El invierno llegó. A partir del minuto 4:20.
- El inverino está llegando. Una canción con LSE (Lengua de signos español) que pueden aprender con los gestos.
- Invierno.
- Snowflakes and icicles. En inglés.
- Finger freeze Yeti. Poses con los dedos y manteniéndolo así.
- Winter wonderland. Baile con plastilina.
Capturando copos de nieve
Este me parece bastante divertido ahora que se han puesto de moda la manicura en redes y en todos lados.
En este juego, los niños tendrán que ir capturando copitos de nieve con cada uno de sus dedos, de forma individual. Para ello, les colocaremos un trocito de celo en las uñas, que sobresalga un poco para poder atrapar bien los copos. En una mesa colocaremos unos copitos de nieve hechos con papel, o con confeti en tonos fríos, como puedes ver en mi foto. El objetivo es que los niño aíslen cada dedito y capturen un copito por dedo. Intentaremos llenarnos la manita de copos, una por uña.
Ahora, las posibilidades de juego aquí son infinitas. Podemos pedirles que coja dos copos a la vez con combinaciones distintas de dedos, o escribir letras en los copos (como yo las vocales) y que busquen el correcto, o hacer carreras a ver quién captura un copito con x dedo primero…

Marionetas de dedo u otros juguetes
Las marionetas de dedo son otro recurso que va a conseguir que, con un poco de juego dramático o mientras contamos un cuento, los niños estén ejercitando, sin darse apenas cuenta, cada uno de los deditos.

También hay otros juguetes como los Pop-its que son la excusa perfecta para que los peques se ponga a mover los deditos por iniciativa propia. Te dejo aquí en este vídeo unas propuestas de juego con Popits.
He visto esstos Pop its adorables en Amazon y no podía no recomendarlos…

Sensación térmica y conciencia táctil
La conciencia táctica y sensación térmica son otras habilidades muy prácticas en el día a día. Y, como tal, hay que trabajarlas para poder sacar de ellas el máximo potencial. Estos sistemas sensoriales nos proporcionan información para interactuar con el mundo, la cual influirá en las decisiones que tomaremos.
Por ejemplo, si tenemos que lanzar un objeto a un sitio determinado, podremos intuir cómo se deslizará ese objeto sobre una superficie y, por tanto, sabremos la fuerza que tendremos que hacer en su lanzamiento. O si queremos escalar una estructura en el parque, sabremos la fuerza de agarre que tendremos que hacer para no caernos. O, si vamos a comer una sopa calentita, seremos capaces de saber si está demasiado caliente para comérnosla o si ya podemos meternos la cuchara a la boca.
Experimentando los contrastes.
Una forma fácil y segura de trabajar el contraste de temperaturas es con bandejas sensoriales.
Presentamos dos barreños o bandejas profundas, una con agua frío con hielitos, y otra templada (una temperatura en la que los niños puedan meter las manitas sin quemarse). Mete distintos objetos dentro de los barreños y déjales jugar libremente, experimentando la temperatura de un barreño y otro.
Si quieres enriquecer la experiencia y ayudar a reflexionar, guíales un poquito. También puedes proponer juegos como, por ejemplo, adivinar qué objeto ha estado en el agua fría y cuál en la caliente, o puedes meter objetos de distintos materiales (metal, madera, plástico) y adivinar cuál creéis que se va a enfriar o calentar antes.
Una buena alternativa de esta última actividad puede ser meter objetos a la nevera y poner otros sobre un radiador encendido, por ejemplo, unos guantes, y esperar 15-20 minutos.
Explorando tejidos estacionales
Jugar con telas es beneficioso por numerosos motivos. Sensorialmente, los niños están expuestos a tonos de colores, olores, texturas e incluso sonidos (con el roce de las telas) que les va a proporcionar información y experiencia con dichas telas. Al proporcionarles experiencia, también se trabaja la autonomía de los niños a la hora de tomar decisiones para vestirse, por ejemplo. La manipulación de las telas y ropajes les estimula tanto la motricidad fina como la gruesa. Y, si además la ropa tiene botones, cremalleras, corchetes, velcros, distintas larguras, materiales y texturas, etc., mejor que mejor.
Tienes muchas opciones de juego, siendo el primero que propongo, el juego libre. Saca la ropa a un lugar con un espejo y deje que el niño juego libremente a disfrazarse. Cuando termine su exploración, puedes proponer looks: algo que te pondrías en un día de verano, ahora en uno muy frío… ahora uno todavía más frio, ¡y con lluvia!
Si cuentas con mantas de distintos materiales, también se puede explorar cuál es la más calentita cuando enrollamos nuestro cuerpo y abrimos la ventana, por ejemplo. O si enrollamos una botella fría de la nevera con alguna de las telas, con cuál se nota menos o más la sensación de frio.
Caminos de frío y calor
Con los mismos objetivos anteriores, de exploración de texturas y sensación térmica, vamos a colocar unos cuantos tuppers o barreños en donde quepan nuestros pies, para hacer un caminito sensorial de frío y calor. Te voy a hacer una propuesta de materiales para cada barreño pero, evidentemente, puedes escoger o cambiar lo que quieras.
- Gelatina. Haz gelatina o cómprala, y déjala en la nevera antes de realizar esta actividad. Después la puedes desmenuzar en el barreño.
- Agua con hielo. Para ir de frio a más frío. Creo que es interesante poder experimentar un grado mayor de las sensaciones, para que sean capaces de valorarlo ellos también. Le puedes ir preguntando cuánto frío tiene del 1-5.
- Una toalla calentita. Una toalla que haya estado al sol o en el radiador.
- Agua templada. Sin ser caliente para no causar daño en la piel.
- Piedras frías que hayan estado fuera.
- Algodón.
Aquí abajo tienes la propuesta de Play, Learn, Inspire.

Si tienes miedo de pasar mucho tiempo preparando la actividad para que luego solo dure 5 minutos, te doy un par de ideas de cómo alargarlo un poquito.
- Antes de empezar habla de los barreños y pregúntale cuál cree que será el más calentito y cuál el más frío.
- Una vez que comience a explorarlos, pregúntale por una nota del 1-5, dónde 5 es más caliente y 1 más frío, y 3 neutro.
- Una vez que haya puesto nota, pídele que ordene los barreños de más fríos a más cálidos. Puede realizar el camino para comprobar si ha acertado.
- Después comprara la temperatura de los barreños con las manos y con los pies. ¿Dónde nota mayor sensación?
Cread barreños con elementos de invierno. Salid al parque y buscad piñas, poned guantes en otro, haced chocolate caliente y mezclarlo con agua calentita para hacer otro barreño, nieve si tu zona tiene…
Fuerza de agarre y de pinza
Muchos estudios muestran que una mayor fuerza de agarre en niños se asocia con mejores indicadores de salud, menor riesgo cardiometabólico y mayores niveles de fuerza a lo largo del desarrollo, lo que la convierte en un marcador útil de crecimiento físico y bienestar. Pero es que, aparte, la fuerza de agarre y la pinza son esenciales en actividades cotidianas como vestirse o escribir, escalar o cocinar, y están muy relacionadas con el éxito escolar [1,2,3,4].
Juegos con plastilina
Hay un sinfín de ideas para hacer con plastilina en casa los días de invierno. Por ejemplo:
- podemos jugar a crear galletitas de navidad y decorarlas,
- crear muñecos de nieve con plastilina blanca o de colores,
- construir un iglú y animales del ártico…
- hacer construcciones con bolas y bloques de poliespán y unirlos con plastilina para hacer el castillo de hielo de Elsa,
- Estampar patrones o jugar con manteles de plastilina con la temática de invierno.
Tendemos ropita de invierno
Se necesita poca cosa para esta actividad: una cuerda donde tender, unas pinzas (varía entre unas más flojitas y otras más duras) y ropa para tender. Puede ser con ropita de muñecos, su propia ropa de invierno o incluso ropa hecha de fieltro como en el vídeo.
Martilleamos el hielo
Crea un rincón especial para esta actividad. Prepara hielo, un martillo de madera o de juguete y un barreño con agua templada. Como complemento puedes también añadir rectángulos o cuadrados de poliespán, clavos de madera de golf ) y pipetas de cuentagotas tener estimulación extra.
Los niños tienen que ir destrozando los hielitos con los martillos, pero también pueden ayudarse de el agua templada y el cuentagotas para ir derritiendo el hielo y que sea más fácil su ruptura. El rectángulo de poliespán y los clavos de madera pueden ser una actividad extra para seguir con la idea de golpear, tratando de meter el máximo número de clavos en su “bloque de hielo” de poliespán.

Bolas de algodón
Como si de bolitas de nieve se tratasen, cogemos el algodón con pinzas y escribimos palabras, bordeamos un dibujo o llenamos de nieve un dibujo.
También podemos hacer millones de manualidades con las bolitas de algodón. Cuando los rompen y los separan, están trabajando la fuerza en los músculos de la pinza, lo cual es super beneficioso. Te dejo algunas ideas de manualidades aquí abajo:
Muñeco de nieve de Taming Little Monsters, Árbol de invierno de Easy Peasy and Fun, Gorritos de Invierno de How WeeLearn y Muñeco de Nieve Estampado con bolas de algodón de Crafting a Fun Life.

Y, también he visto estos juegos de motricidad gruesa y no podía NO incluirlo, así que… ¡a disfrutar!
Coordinación ojo-mano
Trabajar la coordinación ojo‑mano ayuda a que los niños usen sus manos de forma más precisa siguiendo lo que ven, algo esencial para escribir, recortar, encajar piezas o manipular objetos pequeños. Además, estudios muestran que mejorar esta coordinación no solo fortalece habilidades motoras, sino que también se asocia con mejores resultados en matemáticas, lectura y resolución de problemas, porque requiere atención, planificación y control del movimiento al mismo tiempo.
Muchas de las actividades anteriores ya trabajan esa habilidad, no obstante, te voy a proponer un par de ideas más.
Copitos de nieve
Una idea sencilla pero que va a ocupar una buena parte de la tarde. Solo necesitas limpiapipas y unas cuentas. Para que queden más invernales, recomiendo utilizar cuentas de colores fríos, como morado, azul claro, oscuro, blanco… y para las limpiapipas, plateado, blanco, morado oscuro… Te dejo un vídeo explicando cómo preparar la actividad y en qué consiste:
La bola de nieve
Este juego consiste en encestar una canasta o en marcar un gol, depende como lo plantees.
Si en tu zona está nevando, entonces, jugar a tirar bolas de nieve es una forma ideal de trabajar la coordinación ojo-mano. Juega a guerras de nieve, fija objetivos a los que hay que atacar y que estén a distintas distancias y alturas, prueba de usar la mano no dominante, a meter las bolas dentro de un cubo… Y, no solo estás trabajando la coordinación ojo-mano, sino también la fuerza de agarre, la sensación térmica, la estabilidad del hombro y los músculos del antebrazo… Es una actividad supercompleta y muy divertida.
Pero, también podemos jugarlo dentro de casa y sin nieve. Para eso, utiliza bolas de golf, bolas de poliespán o pelotitas pequeñas. Incluso bolas de aluminio nos sirve, y así puedes crear diferentes tamaños. Algunas ideas de juegos:
- Lanzar nuestras bolas de nieve contra un objetivo. Los colocamos a distintas distancias y alturas. Un ejemplo puede ser colocar al lobo feroz en las paredes de la habitación, a distintas alturas, y pedir que el niño lance sus bolas de nieve contra él.
- Barrer las bolas de nieve. Colocamos en el suelo cartulinas de colores, o folios con letras, por ejemplo, y el niño tendrá que barrer con una escoba (preferiblemente de su tamaño) las bolas de nieve hasta el color o letra deseada.
- Recoger bolas de nieve. Primero vaciamos una bolsa llena de pelotitas de golf o bolas de algodón en medio de la habitación. El objetivo es meter todas las bolas dentro de un recipiente. Ya depende de ti cómo sea el juego: antes de que el tiempo se acabe, o compitiendo a ver quien consigue llenar su bol con más bolas de nieve, o hacerlo solo con una mano, o con guantes de cocina puestas…
- Una guerra de bolas de nieve. ¿Que no tenemos nieve? Da igual, podemos jugar igualmente con nuestras bolitas de algodón. Una propuesta mía es dividir la habitación en dos espacios y poner un temporizador. Cada persona tiene la misma cantidad de bolas de nieve, y cuando empieza el tiempo, sin salirnos de nuestro espacio, lanzamos bolas de nieve hasta el espacio del contrincante. Quien tenga más bola de nieve en su espacio cuando el tiempo acabe, pierde.
Antes de empezar a lanzar las bolas de nieve, te propongo este vídeo para “practicar” nuestros lanzamientos.
Cruce de la línea media
Trabajar el cruce de la línea media es importante porque requiere que el cerebro integre movimientos entre los dos lados del cuerpo. Mientras lo trabajamos, también ejercitamos la coordinación bilateral, la control ojo-mano, control postura, etc. Ayuda una integración motora más sólida y el desarrollo de movimientos más precisos y eficientes.
Manteles de invierno
He creado estos manteles específicamente con el objetivo de cruzar la línea media. Hay un total de cuatro, y lo tienes disponible en mi tienda. Tienes que imprimir los manteles, y después las piezas. Recomiendo plastificarlo para que te dure muchos años. Después, seguimos las instrucciones de cada mantel. por ejemplo, llevar a Rudolph hasta los regalos y de vuelta con Papá Noel, o llevar cada regalo al niño que le corresponda. Primero una mano, luego la otra.

Laberintos con los dedos
Para esta actividad, imprime un laberinto grande en papel A3 o dibújalo sobre una cartulina grande. Elige animales invernales de juguete, como un oso polar, un pingüino, un conejito o un reno. Si no tienes juguetes, puedes dibujarlos, recortarlos o imprimir fotos y plastificarlas para que duren más. El objetivo del juego es que el niño lleve los animales desde un extremo del laberinto hasta el otro siguiendo el camino, pero hay algunas reglas importantes: su cuerpo debe mantenerse en el centro de la cartulina y no puede pasar el animal de una mano a la otra. De esta manera, la mano derecha cruzará la línea media de su cuerpo para mover el animal hacia el lado izquierdo, y viceversa con la otra mano.
Quitanieves
¡Qué divertido es decorar la casa con cada estación!
Me alegro que te hayas quedado hasta el final de este post porque esta actividad me gustaba mucho, mucho de pequeña.
Para esta actividad necesitas plantillas con motivos invernales. Si no encuentras, en Amazon tienes, o puedes hacerlas tu manualmente con los dibujos que quieras. Y, ahora, con pintura blanca de dedo, hacemos nuestros dibujos con las plantillas, o simplemente de forma libre, en una ventana o en un espejo. La superficie tiene que ser segura para el niño y lo suficientemente grande para poder trabajar el cruce de la línea media. Si no cuentas con esta superficie, siempre puedes utilizar una mesa y espuma de afeitar para hacer los dibujos.
Como te habrás dado cuenta , la actividad se llama Quitanieves, y de momento solo hemos extendido “la nieve” por todo. Ahora con un barreño con un poquito de agua templada y jabón, ayudamos a los peques a limpiar la ventana o el espejo. Queremos guiarle para que haga gestos de izquierda a derecha, cruzando bien la línea media de su cuerpo, y después de derecha a izquierda, en zigzag y recto, con una mano y luego la otra. Si lo hemos hecho sobre la mesa con espuma de afeitar, entonces podemos limpiarlo con un simple trapo o papel de cocina y con las mimas consignas.
La ventaja de trabajar en vertical (sobre una ventana o espejo de pared) es que, además, estaremos trabajando la estabilidad proximal y el control postural.
Para acabar…
El frío y el mal tiempo no son una excusa para aumentar las horas de pantalla de los peques. Aunque a veces sea necesario para nuestro bienestar y paz mental, no dejemos de prepararles actividades enriquecedoras que van a prepararles para futuros retos en sus vidas.
Estas son algunas ideas que se me han ocurrido, pero estoy segura de que tu tienes otras muchas actividades y propuestas. No seas tímida y compártelas con el resto de la comunidad The Indian Lion =).
¡Nos leemos!
Guárdate el post para luego =)


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