Ha llegado ese momento tan deseado por todos… ¡las vacaciones de verano! No obstante, estos tres meses que tienen los peques, no son de descanso y relax para todos. Sino, que vengan y se lo pregunten a esos padres, madres, abuelos, o cualquier otra persona que tenga que ocuparse 24 horas al día de unos niños con demasiado tiempo entre manos.

Ante este reto, a menudo resulta todo un alivio contar con las nuevas tecnologías. Las tablets, smart TV, consolas o smartphones pueden mantenerlos ocupados durante horas y horas, pero… ¿de verdad queremos que inviertan tanto tiempo valioso con algo que es perjudicial para su salud?  

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Aunque el verano pueda llegar a ser todo un desafío para los cuidadores, lo cierto es que existen otras formas de mantener a los niños ocupados. A continuación, te presento 10 consejos que te permitirán mantener a los renacuajos entretenidos durante un rato.

1. Déjales que se aburran

Hoy en día los niños tienen, en general, una vida muy planificada. No necesitan enfrentarse al aburrimiento porque siempre tienen algo que hacer: extracurriculares, deberes, actividades dirigidas, etc. Y si resulta que tienen demasiado tiempo libre, pueden recurrir a la tecnología y al agujero negro de internet.

Con cada generación aumenta la oferta de entretenimiento y, como consecuencia, cada vez se tolera peor el aburrimiento. Pero todos podríamos beneficiarnos de un cambio de enfoque respaldado por la investigación: estar aburrido puede ser beneficioso porque nos permite explorar nuevas formas de entretenimiento. Así, diversos estudios nos indican que el aburrimiento y la creatividad están vinculados.

Sabiendo esto, no hace falta obsesionarse con llenar absolutamente todos los momentos del día con actividades. Demos también a los niños tiempo y espacio para que se aburran. Dejemos que el niño juegue, cree, escriba, lea, piense, explore y descubra formas de romper con el aburrimiento por él mismo.

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2. Establece límites y crea rutinas

Quizá aplicar el primer punto no es muy fácil cuando los peques acuden a ti preguntándote sin descanso qué pueden hacer. Para cuando eso pase, este segundo consejo te irá como anillo al dedo.

Como hemos comentado en anteriores posts, los límites son necesarios en la infancia, en la adolescencia, y a lo largo de toda la vida. Teniendo eso en cuenta, este consejo consiste en crear un horario, un calendario y un listado de normas a seguir durante el verano.

Puedes empezar con una lista de conductas que no deseas que ocurran, por ejemplo, limitando el uso de pantallas. Después puedes crear un calendario donde se fijen qué días se puede ir a la piscina, qué días serán para hacer una excursión, cuándo se va a la biblioteca, marcar el día que comeréis ese helado…

Y, después de la lista con objetivos y el calendario, preparar un horario para cada día. Establece a qué hora se puede ir a despertar a mamá o papá, la hora de comer, la siesta, los ratos de actividad en solitario… Si además hay tareas de verano, también se pueden apuntar en este horario.

¿Cómo preparar esto si el niño todavía no sabe leer la hora? Pues podéis crear un reloj como estos, una idea genial para ayudar a los niños a orientarse mejor:

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Existen muchos blogs con esta idea tan práctica. Esta imagen en concreto es del blog de CourtneyLynne 

3. Crea una tabla de responsabilidades

El verano es una época de descanso del colegio, pero es necesario que el niño entienda que siguen existiendo responsabilidades y que ha de seguir implicándose en las tareas.

Para gestionar esto, cread juntos una tabla. Deja que el niño decida de qué responsabilidades quiere hacerse cargo. Si dejamos que escojan qué tareas quieren hacer, es posible que se sientan más motivados a realizarlas. Pueden ser tareas diarias como hacer la cama, fregar los platos del desayuno o recoger sus juguetes. También puede haber algunas semanales como limpiar los cristales, barrer el salón o regar las plantas.

Si encuentras dificultades en el cumplimiento de sus responsabilidades, puedes utilizar la gamificación. Cada vez que cumpla con sus tareas obtiene una «estrella». La estrella o X estrellas acumuladas pueden ser el premio que creas que pueda motivarle más, pero procura que sean actividades sociales en vez de materiales o relacionados con comida.

Con el tiempo, es verdad que hay que ir quitando los premios por cumplir con las responsabilidades. Pero mientras tanto, es mejor ofrecer una recompensa por responsabilidad que castigar por su ausencia.

4. Busca cursos o talleres de verano

Campamentos, talleres, cursos, eventos… En verano suelen abundar actividades de todo tipo. ¡Busca una actividad que motive al niño y apúntale! Personalmente, recomiendo aquellos que supongan solamente un par de horas. Si ocupase toda la mañana, el niño podría no querer ir, y queremos que tenga un verano agradable.

Si no tiene la oportunidad de moverse durante el día, entonces una actividad física sería una idea muy buena. Si le apasiona el arte, busca un curso de pintura. ¡Incluso los cursos de interpretación son geniales para esta época!

5. Crea un tarro de ideas

¿No te pasa que, a veces, necesitas un poco de inspiración para llegar a una gran idea? A los niños les pasa lo mismo.

Esta propuesta consiste en crear un tarro de ideas, que contenga tanto ideas absurdas como actividades graciosas. Por ejemplo: construye un castillo con almohadas, prepárate un baño de burbujas, píntate la cara como un dragón, prepárate un smoothie bowl para el postre de la comida.

Cuando el niño se aburra, puede recurrir a este tarro y buscar una forma de entretenerse. Podéis hacer juntos el brainstorming, escribir las ideas, decorar el tarro y luego enseñarle cómo utilizarlo.

6. Establece una hora de lectura

Hay niños que encuentran en los libros una forma de entretenimiento sin intervención de los adultos. Si este no es el caso, entonces incluye al menos una media hora de lectura o tiempo con libros en el horario.

Procura que el niño tenga libros que le motiven de distintos géneros: cuentos, enciclopedias, novelas gráficas, distintos idiomas, cómics, etc.

Es verdad que los libros no son siempre asequibles, entonces… ¿por qué no hacer uso de la biblioteca pública una vez por semana? El niño podría escoger qué libros quiere leer y cada semana cambiarlos por unos nuevos.

7. ¡Fuera del sofá!

El verano puede ser sinónimo de muchas horas en el sofá. Para contrarrestarlo, incluye en el horario entre una y dos horas mínimas de salidas: parque, piscina, andar por la calle, hacer recados, etc.

Si el tiempo no acompaña porque hace demasiado calor o está lloviendo torrencialmente, prepara una sesión de movimiento en casa. Puedes buscar vídeos de aeróbic o de danza, preparar un mini circuito de ejercicio para el niño, o proponer distintos tipos de desplazamientos (saltos, de cuclillas, a la pata coja).

Introduce el ejercicio en su día a día para ayudar a cuidar mejor de su salud y contrarrestar los períodos de inactividad que pueda tener durante el verano.

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8. Crea un cuaderno de memorias del verano

Propón al peque que cada día documente las actividades qué más le han gustado. Si aún le cuesta escribir, puede dibujarlo, o incluso incluir alguna foto o elemento que le recuerde a la actividad.

9. Proponles un proyecto cada semana

Si tienes un peque muy activo que disfruta de las actividades dirigidas, puedes ayudarle estableciendo un objetivo o proyecto semanal.

Un ejemplo puede ser que cree una coreografía con vestimenta y carteles incluidos, que haga una máscara con papel maché, o que convierta su habitación en una galería de arte con cuadros y estatuas hechas de plastilina o arcilla. 

Para que el niño escoja qué actividad entre estas puede atraerle más, puede ser muy útil utilizar un libro de manualidades. Algunos que recomiendo son los siguientes:

10. Planea con otros padres

Otras familias pueden ser tus aliados.  Haz planes con ellos y rota una quedada semanal. Un día puedes invitar a los amigos de tu peque a casa, y a cambio, otra familia se encarga del siguiente encuentro.

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En definitiva y como conclusión, organiza bien el tiempo, pero no te olvides de dejar un espacio donde los peques encuentren creatividad en el aburrimiento. Crea un horario que permita darles una estructura a su día y puedan anticipar qué tareas o actividades esperan. Y, algo muy importante, reduce el tiempo de pantallas y aumenta las oportunidades de potenciar sus competencias de forma activa y agradable.

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