Smartphones, portátiles, tablets, pantallas interactivas, consolas. ¡Cuántas opciones! En la era multimedia, mantener a los alumnos concentrados es uno de nuestros retos más grandes. Por ello, es importante saber cómo darle un descanso a nuestro cerebro.

Toda la tecnología a la que estamos expuestos hoy, estimula el multitasking. ¿No os ocurre que empezáis una tarea en vuestro ordenador y acabáis abriendo mil pestañas de distintos temas? Y, además, mirando el móvil al menos unas 2 o 3 veces. Lo cierto es que la tecnología nos da grandes ventajas en nuestro día a día, pero también puede mermar nuestra capacidad de atención.

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Con nuestros alumnos pasa lo mismo. Están expuestos a una exageración de estímulos que afectan a su capacidad de concentración. Si ya de por sí el mundo es rico en estímulos (colores, sonidos, texturas, dinamismo…), al añadir los contenidos multimedia, se vuelve muy complicado centrarse en una única tarea.

A todo ello habría que añadir, que la capacidad de atención de nuestros alumnos no es tan alta como las horas lectivas que exige la escuela. Mantener al alumno activo se convierte en una misión imposible. ¿Vosotros podéis estar hora y media concentrados non-stop trabajado en un proyecto? Y, si encima es contenido nuevo, ¿seríais capaces de estar aprendiendo los conceptos durante horas sin distraeros?

Ante esta situación, los docentes han de plantear actividades realistas con la etapa educativa en la que se encuentran los alumnos, e incorporar en sus sesiones didácticas descansos mentales (o brain breaks). Una estrategia que vale tanto en la etapa infantil como en la universidad.

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A continuación, voy a presentar qué son los descansos mentales, sus beneficios, y cómo podéis incorporarlos en las clases.

¿Qué son los descansos mentales?

Es muy frecuente encontrar alumnos que se distraen con facilidad, incluso cuando pensamos que una sesión didáctica puede ser entretenida. La capacidad de atención y retención es limitada, pero con descansos mentales podemos aumentar la productividad y concentración, además de disminuir el estrés de nuestro alumnado.

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Los descansos mentales pueden durar entre 3-5 minutos, y consisten en unos incisos en la materia escolar para desconectar de lo académico. Suelen ser actividades cortas que impliquen moverse, desplazarse, o simplemente proponer una pausa para beber agua.

Aunque muchos profesores consideran el cambio entre clase y clase un descanso mental, en realidad no lo es. A veces, las clases se solapan y ni si quiera hay tiempo suficiente para que los alumnos vayan al baño. Los maestros no han de ver estos descansos como una pérdida de tiempo, sino como un aliado para asegurar mayor atención en su sesión.

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Los descansos mentales, por ejemplo, pueden colocarse después de una explicación complicada o de ejercicios matemáticos, con el fin de que los alumnos estén más motivados y con energía para afrontar el resto de la clase.

Beneficios de los Brain-breaks

Nuestro objetivo como docentes es que los alumnos aprendan más allá de los contenidos del currículo. Invirtiendo unos pocos minutos, los descansos mentales contribuyen al desarrollo de las mentes jóvenes de la siguiente forma:

1. Atención

Como hemos dicho, los descansos mentales estimulan nuestra capacidad de atención. Al darnos un momento para reposar, estamos mejorando la concentración futura.

Además, sirven para aliviar el estrés acumulado. Cuando una materia es desafiante para el alumno, es probable que aumente su nivel de frustración. Estos momentos de respiro contribuyen a que pueda adoptar una actitud diferente frente al problema.

2. Independencia

Otro beneficio importante de esta práctica es que les estamos enseñando a utilizar una herramienta necesaria para su vida cotidiana. Habituarles desde pequeños a los descansos mentales les permitirá aprender cómo dosificarse y activar mejor sus cerebros en el resto de sus etapas.

3. Aprendizaje

Los descansos mentales ayudan a mejorar la función cognitiva. Al dejar de centrar la atención sobre la materia escolar, estamos dándoles tiempo para asimilar los contenidos. Según el estudio Rest is not Idleness, cuando «descansamos» de una actividad, estamos procesando recuerdos, memorias y experiencias. Descansar no implica que el cerebro esté «inactivo», sino que está dando significado a lo que hemos vivido.

Siendo así, con los descansos mentales estamos permitiéndoles asentar el contenido previamente explicado. ¿No te parece una muy buena razón para implementarlos en el aula?

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4. Comportamiento

Los descansos mentales ayudan sobre todo en las etapas tempranas de la educación. En la etapa infantil y las primeras de primaria, los niños tienen la capacidad de concentración baja. Para centrarse en la tarea, necesitan dinamismo y actividad física en las sesiones didácticas. Utilizando Brain Breaks, incrementamos el tiempo de dedicación a la tarea.

Los descansos también suponen ser realistas con nuestro enfoque educativo. Aunque pensemos que todas las actividades programadas van a ser divertidas, los niños necesitan desconectar y tener un tiempo de actividades NO dirigidas. Combinar descansos mentales con actividad física y otros no estructurados, ayudarán a los niños a centrarse mejor cuando toque centrarse en una única tarea.

Bien gestionados, los Brain Breaks tendrán su incidencia en un mejor comportamiento de los niños. Cuando una clase está concentrada en la tarea, es poco probable que existan problemas de conducta (estudio). Así pues, la gestión que hacemos del aula es de vital importancia.

5. Nuevas conexiones cerebrales

Con unos pocos clics podrás encontrar un sinfín de ideas y juegos para los Brain Breaks. Sin embargo, hay un tipo de ellos que te permitirá estimular todavía más a tus alumnos: las actividades físicas.

Diversos estudios apoyan el ejercicio o movimiento como un gran aliado del cerebro. No sólo aumenta el flujo de sangre y lo oxigena más, sino que ayuda a realizar más conexiones cerebrales. También estimula el crecimiento de los nervios en el hipocampo, el área central del aprendizaje. El deporte y actividad física, modelan nuestro cerebro además de reducir el estrés y cambiar el humor (estudio).

Y si no tenemos tiempo de hacer ninguna actividad física durante el descanso, simplemente hacer que los alumnos se levanten y se muevan durante unos instantes será también muy saludable para ellos (estudio).

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Conclusión

Los descansos mentales son prácticas rápidas y efectivas que nos permiten cambiar el estado mental de nuestros alumnos. En cada caso, tendremos que valorar la etapa educativa en la que nos encontramos y elegir los más apropiados.

A pesar de que existen muchos tipos de Brain Breaks (centrados en tareas verbales, no verbales, no estructurados, meditación…), los más efectivos son aquellos que involucren movimiento. De hecho, se recomienda un descanso kinestésico cada 25-30 minutos de clase.

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Los docentes han de tener en mente que al principio puede costar implementar esta estrategia educativa, ya que el alumnado ha de adaptarse a la novedad. Pero, si eres constante, comprobarás que merece la pena poner en práctica los descansos mentales por todos los beneficios que aportan.

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